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martes, 5 de noviembre de 2019

DON JUAN TENORIO

DON JUAN TENORIO

Buenas noches, querido alumnado de 1ºBachillerato C, de Iznalloz.

Os dejo una breve reseña y un vídeo de la representación que vamos a ver el 3 de diciembre en Granada. Estoy segura de que la disfrutaremos.



Si no se visualiza correctamente, pinchad aquí:




Aquí podéis leer la obra entera si os apetece antes de verla en acción.
http://www.cervantesvirtual.com/obra-visor/don-juan-tenorio-drama-religiosofantastico-en-dos-partes--0/html/ff68b298-82b1-11df-acc7-002185ce6064_2.html#I_2_


RESUMEN

La acción transcurre en la Sevilla de 1545, en los últimos años del rey Carlos I de España.

Primera parte[editar]


Fortunio Bonanova e Inocencia Alcubierre en una escena de la película Don Juan Tenorio, de Ricardo de Baños (1922).
La acción transcurre en la noche de Carnaval del año 1545 .Don Juan y don Luis Mejía habían hecho una apuesta, la cual trataba sobre «quién de ambos sabía obrar peor, con mejor fortuna, en el término de un año» y «quien de los dos se batía en más duelos y quién seducía a más doncellas». La historia inicia un año después de esa apuesta, por lo tanto, don Luis Mejía y don Juan se vuelven a encontrar en la hostería del Laurel de Buttarelli, en Sevilla, donde comparan sus hazañas.
La apuesta se ha vuelto un gran escándalo en Sevilla, sin embargo, nadie sabe a ciencia cierta lo que sucede. Durante la noche, arriban a la Hostería del Laurel, la propiedad de Buttarelli, en busca de conocer a fondo los detalles de dicha apuesta ceremonia
Don Gonzalo, padre de doña Inés, se ha enterado de la apuesta, y va a la hostería a asegurarse de lo que ha oído. Igualmente don Diego, padre de don Juan, quiere ver «el monstruo de liviandad a quien pude dar el ser».
Los rivales cuentan los muertos en batalla (don Luis 23, don Juan 32) y las mujeres seducidas (don Luis 56, don Juan 72), al finalizar don Juan queda como vencedor, sin embargo don Luis lo vuelve a desafiar diciéndole a don Juan que lo que le falta en la lista es «una novicia que esté para profesar», entonces don Juan le vuelve a apostar a don Luis que conquistará a una novicia, y que además, le quitará a su prometida, doña Ana de Pantoja.
Don Luis, ante las palabras del otro, envía a su criado, Gastón, a avisar a la justicia; mientras que don Juan hace lo mismo con Ciutti.
Al oír el desafío, el comendador don Gonzalo de Ulloa, padre de doña Inés, que llevaba en un convento desde su infancia y estaba destinada a casarse con don Juan, deshace el matrimonio convenido.
A la hostería llegan dos rondas de alguaciles que ponen bajo arresto a los dos nobles.
Don Luis logra salir de la cárcel y va con doña Ana para suplicarle que se mantenga firme ante don Juan, que irá tras ella. Don Juan también sale, y en la calle de la casa de doña Ana, hace encerrar a don Luis. Luego, conversa con Brígida, la beata comprada del convento, que le explica cómo entrar en el convento sin ser visto.
La última acción de don Juan, para asegurar la apuesta, es llamar a Lucía, la sirvienta de doña Ana, para pedirle que abra las puertas de la casa a cambio de dinero y a las diez de la noche. Lucía accede.
En tanto, doña Inés lee una carta de don Juan, en la que declara abiertamente su amor hacia ella. Cuando ha concluido, don Juan penetra en la celda, lo que provoca que se desmaye. Don Juan la toma y la lleva a su casa. Don Gonzalo llega tiempo después, a contarle a la madre abadesa que la dueña de doña Inés está comprada, y teme por su bienestar. Aparece entonces la hermana tornera, anunciando la desaparición de doña Inés.
En la casa de don Juan, doña Inés cae en las redes del galán. Unidos por su amor, están dispuestos a todo. En ese momento, llega don Luis, que quiere matar a don Juan. Casi después, llega don Gonzalo, con gente armada. Don Juan manda a don Luis a una habitación contigua para que espere.
Don Juan se humilla ante don Gonzalo suplicando que le conceda a su hija a cambio de pruebas que él mismo dispone. Don Gonzalo se niega. Don Luis sale del cuarto y trata de aliarse con el comendador para matar a don Juan, pero finalmente resulta ser este último el asesino, dándole un balazo a don Gonzalo y una estocada a don Luis.
Don Juan huye de Sevilla en un bergantín hacia Italia.5

Segunda parte[editar]

Cinco años después de la acción anterior, don Juan vuelve a Sevilla, buscando el antiguo palacio de la familia de los Tenorio y encontrando en su lugar el cementerio donde están enterrados don Luis y el Comendador, además del resto de las víctimas muertas a manos de él. Admirando las estatuas, don Juan descubre un sepulcro inesperado, el de doña Inés (que había muerto de pena al comprender que don Juan y ella jamás podrán estar juntos a pesar de amarse profundamente).
Llegan al lugar Centellas y Avellaneda, la presencia de estos dos viejos amigos hace que don Juan los invite a su casa a cenar junto con el espíritu de don Gonzalo, de donde viene la idea de haberse basado Zorrilla en El convidado de piedra de Tirso de Molina. Más tarde mientras se encuentran cenando, suena un aldabonazo y hace su aparición el espectro del Comendador, que acude con el objetivo de conducir a don Juan al infierno. Sin embargo doña Inés intercede y logra que ambos suban al Cielo entre una apoteosis de ángeles y cantos celestiales.

Lugares donde la obra tiene acción[editar]

  • Hostería del Laurel: es la taberna en la que don Juan y don Luis habían acordado reunirse transcurrido un año después de su apuesta. Es donde se desarrolla casi todo el acto I de la obra y es propiedad de Cristófano Buttarelli.
  • Calle de la casa de doña Ana: es allí donde don Luis Mejía le pide a doña Ana que le permita el acceso al interior de su residencia para defender su virtud frente a las pretensiones de don Juan. En esta calle don Luis es encerrado en una bodega, permitiendo a don Juan realizar su parte de la apuesta.
  • Convento de la Virgen: donde se encuentra recluida doña Inés desde su nacimiento. Allí es donde Inés lee la carta de don Juan y se desmaya al ver a éste entrar intempestivamente.
  • Quinta de don Juan: allí es llevada doña Inés y don Juan le declara su amor hacia ella. En esta casa don Juan da muerte a don Gonzalo de Ulloa y don Luis Mejía.
  • Panteón/cementerio: casa de don Diego Tenorio convertida en panteón. Allí don Juan se encuentra con el escultor de las estatuas y le intimida para que le de las llaves de éste. En este lugar también suceden ciertos acontecimientos sobrenaturales, como por ejemplo que las estatuas cobren vida, que las sombras hablen, etc.
  • Casa de don Juan: allí son convidados Avellaneda y Centellas a cenar y es donde se les aparece el espectro de don Gonzalo, quien advierte a don Juan que le queda un solo día de vida y si no se arrepiente, será llevado al infierno; también se materializará el espectro de doña Inés. Finalmente, allí don Juan será asesinado por el capitán Centellas.


Representación de la escena más famosa de la obra

D. Juan:

Cálmate, pues, vida mía;
reposa aquí, y un momento
olvida de tu convento
la triste cárcel sombría.
¡Ah! ¿No es cierto, ángel de amor,
que en esta apartada orilla
más pura la luna brilla
y se respira mejor?
Esta aura que vaga llena
de los sencillos olores
de las campesinas flores
que brota esa orilla amena;
esa agua limpia y serena
que atraviesa sin temor
la barca del pescador
que espera cantando el día,
¿no es cierto, paloma mía,
que están respirando amor?
Esa armonía que el viento
recoge entre esos millares
de floridos olivares,
que agita con manso aliento,
ese dulcísimo acento
con que trina el ruiseñor
de sus copas morador
llamando al cercano día,
¿no es verdad, gacela mía,
que están respirando amor?
Y estas palabras que están
filtrando insensiblemente
tu corazón, ya pendiente
de los labios de don Juan,
y cuyas ideas van
inflamando en su interior
un fuego germinador
no encendido todavía,
¿no es verdad, estrella mía,
que están respirando amor?
Y esas dos líquidas perlas
que se desprenden tranquilas
de tus radiantes pupilas
convidándome a beberlas,
evaporarse a no verlas
de sí mismas al calor,
y ese encendido color
que en tu semblante no había,
¿no es verdad, hermosa mía,
que están respirando amor?
¡Oh! sí, bellísima Inés,
espejo y luz de mis ojos;
escucharme sin enojos
como lo haces, amor es;
mira aquí a tus plantas, pues,
todo el altivo rigor
de este corazón traidor
que rendirse no creía,
adorando, vida mía,
la esclavitud de tu amor.

DOÑA INÉS:
Callad, por Dios, ¡oh don Juan!,
que no podré resistir
mucho tiempo sin morir
tan nunca sentido afán.
¡Ah! Callad, por compasión,
que oyéndoos me parece
que mi cerebro enloquece
y se arde mi corazón.
¡Ah! Me habéis dado a beber
un filtro infernal sin duda,
que a rendiros os ayuda
la virtud de la mujer.
Tal vez poseéis, don Juan,
un misterioso amuleto,
que a vos me atrae en secreto
como irresistible imán.
Tal vez Satán puso en vos
su vista fascinadora,
su palabra seductora
y el amor que negó a Dios.
¿Y qué he de hacer, ¡ay de mí!,
sino caer en vuestros brazos,
si el corazón en pedazos
me vais robando de aquí?
No, don Juan; en poder mío
resistirte no está ya;
yo voy a ti, como va
sorbido al mar ese río.
Tu presencia me enajena,
tus palabras me alucinan,
y tus ojos me fascinan,
y tu aliento me envenena.
¡Don Juan! ¡Don Juan! Yo lo imploro
de tu hidalga compasión:
o arráncame el corazón,
o ámame, porque te adoro.

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